Destaca su capacidad de desarrollar acciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación a personas o comunidades en diversas condiciones de vida, salud y funcionalidad. Integra una comprensión amplia e integral de la salud de las personas, con capacidad analítica y reflexiva. Además, se distingue por su capacidad de trabajar en equipos colaborativos e interdisciplinarios, desempeñándose con liderazgo y autonomía.
Su actuar se basa en los principios y valores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que fundamentan su comportamiento ético, basado en el profesionalismo, y en su compromiso social. Posee una concepción de la persona humana que incluye su dignidad trascendente, la complejidad de sus dimensiones biológica, psicológica social y su relación con el entorno. Es capaz de interactuar con la persona, su familia, equipo de salud y comunidad, adaptándose a diversas realidades y contextos en el ámbito de la salud, empleando estrategias de comunicación efectiva.
